El origen de la Feria Libre de San Fernando

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Por Víctor León Donoso

Hoy, cuando en varios sectores de la población resurge nuevamente el debate de la ubicación de la Feria Libre de Manso de Velasco en la ciudad, hacer una revisión histórica parece importante.  Dejando en claro que su origen se remonta a 1929, y la cual ha funcionado en varios lugares. A fines de la década de 1950 se estableció en la Avenida Junín, hoy Manso de Velasco, produciéndose en aquel momento un debate también por su cambio de lugar. 

Las ferias libres en nuestro país han sido el pilar de la economía popular y  de la vida social en gran parte de las distintas ciudades. Estas comenzaron a fines de la época colonial, como en La Serena, pero aparecerán por la necesidad de abastecimiento de productos y control de precios en la segunda mitad del siglo XIX, en Chillán o Santiago.   Las municipalidades creaban sus ordenanzas de funcionamiento, regulando precios y horarios.  Para el historiador Gabriel Salazar, son espacios residuales de soberanía popular, una forma de organización social y económica que nace desde el pueblo y que históricamente ha luchado por un lugar en la ciudad.

En San Fernando, debido a la inquietud de algunos vecinos e impulsados por la municipalidad local, comenzaron con una comisión encargada del estudio de la Feria de Chillán, para luego ser implementada en 1929.

La comisión de la Junta de Vecinos de San Fernando fue encargada a Remigio Pacheco, quien conoce y estudia la organización de las ferias libres; por ello, en enero de 1929 se traslada a la ciudad de Chillán para levantar la información. 

El estudio es entregado por la comisión, haciendo alusión a varias características: el mercado se desempeñaba a tres cuadras de la plaza de armas, por tanto, muy céntrico; funcionaba casi todos los días, pero se realizaba una gran feria libre el día sábado.   El estudio también hace énfasis en que los productos eran extraídos de lugares aledaños a Chillán.

Con dicho análisis, la Junta de Vecinos y la Municipalidad se esmeran en crear una feria libre, la que estaría funcionando los días sábados en la Avenida Manuel Rodríguez.

Dentro de las particularidades, las autoridades municipales se acercan a productores de distintos lugares cercanos a San Fernando, para que ellos vendan sus productos, no interviniendo intermediarios, con el fin de alimentos más baratos. El periódico El Heraldo de San Fernando señala: “El lunes 4, partió desde esta ciudad con rumbo a Roma, uno de los puntos más interesantes, no solo por hallarse más cercano a San Fernando y con un camino más que regular para el tránsito de los vehículos que habrán de efectuar el acarreo de frutos de la agricultura, sino porque existe mucha pequeña propiedad cultivada y, además, una gran cantidad de agricultores que arriendan tierras para cultivos de chacarería.  Se recorrió parte del Camino Real, Pedehue y, finalmente, Roma Arriba y Roma Abajo, visitando a un gran número de productores, hablando con ellos, induciéndoles a concurrir con sus producciones a las ferias, después de señalarles las ventajas de todo orden que su cooperación se conseguiría”.   Estas visitas llegaron hasta lugares como San Vicente, donde se describe: “A nuestra llegada a San Vicente, como una obligación de cultura, fuimos a saludar a las autoridades locales.  El señor gobernador, don Abel Huidobro, nos recibió con las mejores demostraciones de atención, y nos ofreció asimismo su concurso para dar mayor realce a nuestras ferias”.

El objetivo de la Feria Libre era abaratar los artículos de consumo y estimular la producción. “La Feria Libre presentará un gran estímulo a los propietarios de predios cercanos a la ciudad para que se dediquen a explotarlos con la esperanza de que tendrán un lugar en donde pueden expenderlos a precios convenientes”.

Con mucha expectación de la población,  el sábado 16 de febrero de 1929, comienza el funcionamiento de la Feria Pública de San Fernando; la crónica de la prensa local describía: “Desde la madrugada, comenzó a notarse inusitado movimiento en el barrio de la Plazuela, en donde desplegaban entusiasta actividad, ordenándolo todo en la mejor forma el edil municipal don Remigio Pacheco, el feliz inspirador del establecimiento de la Feria, don Alejandro Solari y el activo inspector ad-honorem, don Alejandro Arcaya.

Numerosas carretas y caminos se instalaron en la calzada sur de la plazuela, mientras en artísticos kioskos preparados de antemano se ordenaban ventas de flores, verduras y frutas.  Una improvisada banda de músicos hacía oír alegres melodías a los concurrentes que en gran número recorrían las avenidas del paseo en demanda de compras de novedades”.

La Feria Libre sanfernandina estará inmóvil en aquel lugar por varias décadas, hasta cuando la ciudad comenzó a desarrollarse, y ese espacio público se hizo complejo para albergarla, dando pie a la necesidad de cambiarla de lugar. Hoy la situación es similar; la ciudad ha crecido, y resulta necesario hacer cambios en beneficio de la comunidad. 

(Imágenes de Memoria chilena)